La implantación de la vacuna frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en adultos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) está generando una creciente preocupación entre los especialistas en medicina interna. La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha advertido de la inequidad existente en el Sistema Nacional de Salud (SNS) debido a que nueve comunidades autónomas no han incorporado esta inmunización para todos los pacientes con EPOC.
Los internistas sostienen que las recomendaciones científicas internacionales respaldan su uso en este grupo de pacientes sin distinguir por nivel de gravedad. Sin embargo, la aplicación de la medida en España ha sido parcial y desigual, lo que ha derivado en diferencias territoriales en el acceso a la prevención.
El doctor Francisco Javier Medrano Ortega, catedrático de Medicina de la Universidad de Sevilla, médico del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Virgen del Rocío y coordinador del Grupo de Trabajo de EPOC de SEMI, subraya que la evidencia científica disponible respalda la vacunación en todos los casos de EPOC.
Según explica, las guías internacionales GOLD sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad avalan la inmunización en estos pacientes independientemente de su situación clínica. No obstante, la recomendación del Ministerio de Sanidad ha sido más limitada, lo que ha condicionado su implantación en el territorio.
Un calendario vacunal con aplicación desigual
El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó en noviembre de 2025 el calendario vacunal que incluye la inmunización frente al VRS para determinados colectivos de riesgo. Sin embargo, la indicación quedó restringida a pacientes considerados de muy alto riesgo.
En la práctica, esto significa que el acceso a la vacuna se limita a grupos muy concretos dentro de los pacientes con EPOC. Entre ellos se encuentran las personas mayores institucionalizadas en residencias o aquellos con inmunodepresión grave, como pacientes trasplantados de médula ósea o de órganos sólidos.
Para los especialistas, esta limitación supone un alejamiento respecto a las recomendaciones internacionales, que contemplan la vacunación de todos los pacientes con EPOC como medida preventiva frente a las complicaciones respiratorias asociadas al virus.
Esta situación ha sido objeto de debate durante la sesión “Virus y Vacunas”, celebrada en el marco de la XIX Reunión del Grupo EPOC 2026, que tuvo lugar los días 12 y 13 de marzo en Girona. En este foro, los expertos pusieron de relieve la necesidad de revisar las estrategias de vacunación en adultos vulnerables.
Una brecha entre comunidades autónomas
Uno de los puntos que más inquietud genera entre los especialistas es la diferencia en la adopción de la vacuna por parte de las comunidades autónomas. Según los datos expuestos por SEMI, solo ocho regiones han incorporado la inmunización en sus calendarios vacunales.
El resto no lo ha hecho, lo que provoca que el acceso de los pacientes dependa del lugar de residencia. Para los internistas, esta situación refleja una brecha territorial en la aplicación de medidas preventivas frente a enfermedades respiratorias.
Medrano considera que este escenario resulta insatisfactorio teniendo en cuenta el respaldo científico que tiene la vacuna. La ausencia de una implantación homogénea provoca que pacientes con el mismo perfil clínico reciban una atención diferente en función de la comunidad autónoma en la que vivan.
Los especialistas interpretan este contexto como un ejemplo claro de las tensiones existentes en la gestión sanitaria descentralizada. Aunque las comunidades tienen competencias en materia de salud pública, las decisiones en torno a vacunas con evidencia consolidada generan debate cuando su aplicación es dispar.
Diferencias también en la atención hospitalaria de la EPOC
La inequidad territorial no se limita al acceso a la vacuna frente al VRS. Un análisis liderado por el propio Medrano ha puesto de manifiesto diferencias relevantes en la atención hospitalaria a pacientes con EPOC en España.
En los últimos ocho años se han registrado cerca de 400.000 altas hospitalarias relacionadas con esta enfermedad en el país. Sin embargo, el riesgo de hospitalización varía de forma significativa entre comunidades autónomas.
El estudio señala que la probabilidad de ingreso hospitalario puede ser hasta 2,5 veces mayor en regiones como Navarra o Aragón en comparación con Andalucía, incluso tras ajustar los datos por factores como la edad de los pacientes.
Según el investigador, estas diferencias pueden estar relacionadas con la disponibilidad de recursos hospitalarios. Algunas comunidades cuentan con un número de camas inferior a la media nacional, lo que podría influir en la gestión de los ingresos y en la presión asistencial.
Estos resultados, según los especialistas, reflejan la necesidad de analizar con mayor profundidad la organización de los recursos sanitarios y su impacto en la atención a enfermedades crónicas respiratorias.
El virus respiratorio sincitial y su impacto en adultos
El virus respiratorio sincitial es una infección respiratoria que presenta síntomas similares a los de un resfriado común. Entre las manifestaciones más habituales se encuentran el moqueo, la tos, la fiebre y el dolor de garganta.
En personas sanas, la infección suele cursar de forma leve. Sin embargo, en determinados colectivos puede provocar complicaciones importantes. Los pacientes con enfermedades previas, como insuficiencia cardiaca o EPOC, presentan mayor riesgo de desarrollar cuadros graves.
Durante años, el VRS se asoció principalmente con la bronquiolitis en la infancia. La presión asistencial que generaba en los servicios de urgencias pediátricos contribuyó a centrar la atención clínica en la población infantil.
No obstante, esta percepción ha cambiado en los últimos años. El desarrollo de pruebas diagnósticas capaces de detectar varios virus respiratorios simultáneamente —como gripe A y B, VRS o SARS-CoV-2— ha permitido identificar con mayor precisión el impacto del virus en adultos.
Los datos obtenidos mediante estas herramientas han revelado que el VRS también tiene una presencia relevante en pacientes adultos, especialmente en aquellos con patologías crónicas o sistemas inmunitarios debilitados.
Adultos vulnerables ante el desplazamiento del virus
La vacunación infantil frente al VRS ha reducido la incidencia de bronquiolitis en niños. Sin embargo, algunos especialistas consideran que esta evolución epidemiológica podría haber modificado el patrón de circulación del virus.
Según indican desde SEMI, el descenso de casos en la población infantil ha coincidido con una mayor presencia del virus en adultos. Este desplazamiento epidemiológico incrementa el riesgo para los colectivos vulnerables que no cuentan con una cobertura vacunal completa.
Entre los grupos más expuestos se encuentran los pacientes con insuficiencia cardiaca, EPOC, enfermedades inmunosupresoras o asma tratada con medicamentos inmunodepresores.
También se registran hospitalizaciones en personas sin patologías previas, especialmente en edades avanzadas. En estos casos, la edad actúa como un factor de riesgo independiente para desarrollar complicaciones respiratorias.
Ante este escenario, los especialistas insisten en que la vacunación preventiva podría contribuir a reducir el impacto del virus en adultos con patologías respiratorias crónicas. Por ello, reclaman que se amplíe el acceso a la vacuna para todos los pacientes con EPOC.