images

El mercado de las bebidas energéticas afronta un escenario de mayor presión regulatoria en España. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 trabaja en una normativa destinada a prohibir la venta de bebidas energéticas a menores, mientras el Consejo General de Enfermería (CGE) reclama que las medidas sean homogéneas en todo el territorio.

La organización profesional considera positivo el movimiento del Gobierno, pero pide ampliar el alcance de la estrategia. Entre sus propuestas figuran reforzar las campañas de información, continuar investigando los efectos de estos productos y establecer criterios más concretos sobre su composición, tamaño y comercialización.

La regulación estatal llegaría después de que algunos territorios hayan comenzado a aplicar sus propias restricciones. Galicia y Baleares se encuentran entre las comunidades que ya han tomado medidas.

El sector se prepara para un marco estatal

El CGE reclama una política unificada para toda España que permita abordar el consumo de estas bebidas entre los menores con criterios comunes. La petición cobra especial relevancia ante la aparición de diferentes iniciativas autonómicas.

Florentino Pérez Raya, presidente del organismo, valora favorablemente la regulación que prepara el Ejecutivo. Sin embargo, también introduce un matiz. Existe evidencia sobre los riesgos vinculados a estas bebidas, pero es todavía limitada la evidencia directa que permita afirmar que restringir su venta, de forma aislada, reducirá su consumo o mejorará la salud de los adolescentes a largo plazo.

Por este motivo, el CGE plantea acompañar la regulación con campañas masivas de concienciación y más investigación. El objetivo es disponer de mayor conocimiento para desarrollar políticas de salud pública ajustadas a los riesgos.

La cantidad de cafeína entra en el debate

Uno de los principales argumentos utilizados por los profesionales sanitarios está relacionado con la concentración de cafeína.

Héctor Nafría, enfermero responsable de la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación del CGE, señala que una lata de medio litro puede alcanzar aproximadamente los 160 miligramos de cafeína. En un adolescente de 50 kilos, esta cantidad supera ligeramente el nivel diario de referencia establecido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Desde el Consejo insisten, no obstante, en que las medidas no deben plantearse desde la criminalización de los jóvenes. La prioridad debe ser su protección.

Proponen cambiar la denominación del producto

El debate también alcanza al posicionamiento de esta categoría en el mercado. Marilourdes de Torres, coordinadora del comité científico de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (AdENyD), propone dejar de asociar estos productos con las bebidas refrescantes.

La especialista plantea denominarlas bebidas estimulantes debido a su concentración de cafeína, azúcares, taurina y otros ingredientes. El cambio, según su planteamiento, facilitaría una mejor comprensión de sus características y de su impacto sobre la salud.

AdENyD también considera necesario que las futuras restricciones se articulen utilizando parámetros concretos relacionados con la composición de los productos.

Consumo plantea dos límites de edad

La propuesta que prepara el Ministerio establece diferentes restricciones en función de la edad y de la cantidad de cafeína.

El planteamiento pasa por impedir la venta de todas estas bebidas a los menores de 16 años. El límite aumentaría hasta los 18 años cuando el producto contenga más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

De Torres plantea un criterio más restrictivo. Su propuesta consiste en prohibir la venta a menores de 18 años cuando la bebida alcance 15 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

La diferencia entre ambos planteamientos sitúa la concentración de cafeína como uno de los elementos centrales de la futura regulación.

El tamaño de los envases también podría ser clave

La representante de AdENyD propone, además, introducir restricciones sobre los formatos comercializados. En concreto, plantea que los envases no superen los 250 mililitros.

El argumento es que controlar la concentración por cada 100 mililitros pierde parte de su eficacia cuando el consumidor puede adquirir recipientes de gran tamaño. Por ello, considera necesario combinar los límites de composición con restricciones de volumen.

Esta propuesta afectaría directamente al formato de determinados productos si finalmente fuese incorporada al marco normativo.

Vending, ubicación en tiendas y etiquetado

Las recomendaciones de los profesionales sanitarios van más allá de la edad, la cafeína y el tamaño del envase. También alcanzan a los canales de comercialización.

Entre las medidas planteadas figura prohibir la venta en máquinas de vending, una decisión que modificaría uno de los puntos de acceso a estos productos.

También se propone cambiar su ubicación dentro de los establecimientos. La petición es que las bebidas energéticas dejen de colocarse junto a los refrescos y pasen a situarse cerca de las bebidas alcohólicas.

El etiquetado constituye otro de los puntos señalados. Los profesionales reclaman incorporar advertencias visibles en los envases para informar de que su consumo no está recomendado para menores y embarazadas.

El desarrollo de la normativa estatal determinará finalmente hasta dónde llegan las restricciones. El debate abierto incluye ya variables con impacto directo sobre fabricantes, distribuidores y establecimientos: edad de compra, formulación, formato, vending, ubicación comercial y advertencias en el envase.