La cirugía avanza hacia procedimientos cada vez más precisos gracias a la robótica, la inteligencia artificial y las nuevas técnicas quirúrgicas. Al mismo tiempo, los hospitales reciben más pacientes de edad avanzada y con diferentes comorbilidades.
Este escenario está reforzando el papel de la monitorización hemodinámica avanzada en intervenciones de alto riesgo. Su objetivo es ofrecer información continua sobre el estado cardiovascular del paciente, la perfusión y la oxigenación de los órganos.
Para los centros sanitarios, su implantación no solo tiene una dimensión clínica. También afecta a la organización de recursos, la eficiencia asistencial y la evolución hacia quirófanos más conectados.
Más información para adelantarse a los cambios
Los pacientes con hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular pueden responder de forma distinta al estrés de una cirugía compleja. Algunas alteraciones pueden pasar desapercibidas si no existe una vigilancia adecuada.
La monitorización continua busca reducir ese margen de incertidumbre. Lourdes López, directora general de BD en España y Portugal, defiende su integración dentro del flujo de trabajo del quirófano.
Disponer de datos en tiempo real facilita la detección temprana de cambios y permite ajustar el tratamiento durante la intervención. Su utilidad también se extiende al periodo postoperatorio.
La hipotensión, uno de los riesgos bajo vigilancia
Entre las situaciones que pueden aparecer durante una intervención destacan los episodios de hipotensión. Si la presión arterial cae y el problema no se corrige con rapidez, algunos órganos pueden recibir menos oxígeno del necesario.
El riñón y el cerebro son especialmente sensibles. Estas alteraciones pueden relacionarse con lesión renal aguda, delirio postoperatorio o deterioro cognitivo.
Por este motivo, contar con información continua del paciente permite valorar mejor determinados riesgos. Además, algunas complicaciones pueden manifestarse horas o incluso días después de la cirugía.
Una herramienta para respaldar al profesional
Estos sistemas no buscan sustituir la valoración médica. Su función es aportar información adicional que ayude a tomar decisiones.
Frente a las mediciones puntuales, una vigilancia continua ofrece una visión más completa de la evolución del paciente. Esto facilita una estrategia más preventiva durante la anestesia.
La tecnología actúa como apoyo al criterio clínico, reforzando la capacidad de anticipación del profesional.
El impacto económico entra en la ecuación hospitalaria
La monitorización avanzada también tiene implicaciones para gestores y responsables sanitarios. Las complicaciones postoperatorias pueden prolongar las estancias, provocar ingresos en cuidados intensivos, nuevas intervenciones o tratamientos adicionales.
Reducir estas situaciones puede mejorar la recuperación del paciente y disminuir el consumo de recursos.
López defiende que estas soluciones deben analizarse como una inversión y no solo como un coste. Prevenir complicaciones puede evitar posteriormente una mayor utilización de recursos asistenciales.
Esta visión vincula la innovación con la sostenibilidad del sistema sanitario. Recuperaciones más rápidas y estancias más cortas pueden ayudar a liberar capacidad hospitalaria.
Hacia quirófanos más conectados
El siguiente paso pasa por integrar mejor los datos generados durante la atención. La evolución tecnológica apunta hacia quirófanos en los que diferentes sistemas compartan información para facilitar la toma de decisiones.
BD contempla un futuro en el que los datos de monitorización puedan integrarse con otras plataformas hospitalarias. La inteligencia artificial también podría utilizarse para generar alertas predictivas adaptadas a cada paciente.
La tendencia amplía el concepto de precisión quirúrgica. No se trata solo de mejorar la técnica de la intervención, sino también de elevar la precisión con la que se vigila al paciente durante todo el proceso.
Para hospitales y profesionales, el objetivo es reforzar la seguridad del paciente y convertir la anticipación en una parte habitual de los procedimientos de mayor riesgo.