La pérdida de audición asociada a la edad no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Este es uno de los principales mensajes que traslada Serafín Sánchez Gómez, presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).
El especialista reclama cambios en el modelo asistencial. Entre ellos, reforzar la prevención, anticipar los diagnósticos y facilitar el acceso a los tratamientos. El desafío cobra especial relevancia ante las previsiones de la Organización Mundial de la Salud. La OMS calcula que en 2050 una de cada cuatro personas presentará algún grado de pérdida auditiva.
Además, la Comisión Lancet sobre demencia de 2024 incluye la pérdida auditiva entre los 14 factores de riesgo modificables. Un 7% de los casos de demencia serían potencialmente atribuibles a este problema.
Atención primaria, financiación y acceso a los tratamientos
La SEORL-CCC plantea incorporar el cribado auditivo sistemático en atención primaria. También considera necesario reducir los tiempos de derivación a otorrinolaringología.
Otro de los puntos clave es la financiación. Sánchez Gómez defiende que los audífonos para adultos cuenten con cobertura pública. Además, considera que la edad no debería actuar como una barrera para acceder a un implante coclear cuando el audífono deja de ofrecer una respuesta suficiente.
Estas medidas sitúan el acceso a las soluciones auditivas entre los principales desafíos de la organización sanitaria. Para el presidente de la sociedad científica, la comunidad autónoma de residencia o la capacidad económica del paciente no deberían determinar el acceso a cribados, audífonos, implantes, unidades especializadas o procedimientos avanzados.
El diagnóstico infantil abre otro frente asistencial
La detección precoz también presenta carencias durante la infancia. El cribado neonatal universal ha permitido avanzar, pero no identifica todos los casos.
Algunas pérdidas auditivas aparecen más tarde o evolucionan progresivamente. Otras, como las unilaterales o de carácter leve, pueden no detectarse inicialmente.
Estudios presentados en el último Congreso Nacional de la SEORL-CCC señalan que casi uno de cada tres niños con hipoacusia analizados no había sido identificado mediante el cribado neonatal. El diagnóstico llegó años después, con una edad media de cinco años.
La sociedad propone realizar al menos una prueba auditiva en Educación Primaria. El modelo exigiría coordinación entre pediatría, salud escolar y otorrinolaringología. La propuesta contempla comenzar mediante programas piloto para analizar su coste-efectividad.
Presión asistencial y acreditación de unidades
Las listas de espera y la presión sobre los servicios representan otros problemas estructurales. Sánchez Gómez reclama plantillas suficientes y estables, junto con una actualización continua de la formación especializada.
La SEORL-CCC también trabaja en un programa de acreditación de unidades en áreas como audiología, voz, disfagia, trastornos del sueño, atención a pacientes traqueostomizados y oncología quirúrgica de cabeza y cuello.
El objetivo pasa por avanzar hacia capacitaciones específicas y estándares asistenciales verificables. La sociedad considera además necesario reservar tiempo y financiación para la investigación e incorporar las nuevas tecnologías bajo criterios de evidencia, seguridad y sostenibilidad.
Terapia génica e implantes amplían las opciones
La innovación está cambiando el tratamiento de la sordera. Los implantes cocleares han ampliado sus indicaciones a pacientes de mayor edad y a personas con sordera unilateral.
Uno de los avances más disruptivos llega de la terapia génica. Los primeros resultados han permitido restaurar audición en niños con sordera congénita causada por mutaciones del gen OTOF. Sánchez Gómez considera que este enfoque podría extenderse en el futuro a otras sorderas hereditarias.
A ello se suma la investigación sobre regeneración del oído interno y medicamentos dirigidos a proteger o recuperar la audición en determinados casos de hipoacusia neurosensorial.
Biológicos, robótica y medicina de precisión
La transformación de la especialidad va más allá de la audiología. En rinosinusitis crónica grave con pólipos nasales, los medicamentos biológicos permiten reducir los pólipos, mejorar la respiración y el olfato y disminuir el uso de corticoides sistémicos.
También pueden evitar determinadas intervenciones. Sin embargo, estos tratamientos no sustituyen a la cirugía. Ambas alternativas se consideran complementarias.
En oncología de cabeza y cuello avanzan, por su parte, la cirugía transoral con láser o robot, la reconstrucción microquirúrgica con planificación virtual y la inmunoterapia. También ganan terreno la endoscopia de alta definición y la navegación quirúrgica.
La inteligencia artificial prepara su entrada en la práctica clínica
La próxima década apunta hacia una otorrinolaringología más predictiva. Entre las tecnologías señaladas aparecen los dispositivos auditivos inteligentes, los implantes menos visibles, los sistemas robóticos más flexibles y las biopsias líquidas para el diagnóstico y seguimiento del cáncer de cabeza y cuello.
La inteligencia artificial podría utilizarse en la exploración endoscópica, el análisis de imágenes, las pruebas audiológicas, el estudio de la voz y la priorización de pacientes. Su función, según el presidente de la SEORL-CCC, deberá ser apoyar el criterio del profesional sanitario.
La innovación y la investigación tendrán un papel destacado en el Congreso Nacional de la SEORL-CCC, celebrado en Madrid del 14 al 17 de octubre. Junto al desarrollo tecnológico, el reto seguirá siendo garantizar que los avances puedan llegar a los pacientes con independencia de su lugar de residencia.