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Los resultados del MIR 2026 marcan un punto de inflexión en la formación sanitaria especializada. El número de aspirantes con más de 150 respuestas netas se ha disparado de forma inédita. Se ha pasado de 18 candidatos en 2025 a 808 en la última convocatoria. El incremento supera el 4.389 %.

En términos operativos, esto implica que hubo casi 45 veces más aspirantes por encima del umbral de 150 netas que el año anterior. Este dato no refleja tanto una mayor facilidad del examen como la elevada dificultad de la convocatoria 2025.

En 2024 ya se habían registrado 797 aspirantes en ese rango de excelencia. El dato de 2026 recupera ese nivel y rompe con la anomalía previa. La tendencia evidencia una fuerte concentración de notas altas.

Radiografía completa de los resultados

En total, 15.090 aspirantes se presentaron al examen. Los 808 con más de 150 netas representan el 5,35 % del total. En 2025 apenas fueron el 0,13 %. En 2024 alcanzaron el 6,27 %. La comparación muestra una clara variabilidad interanual.

El grupo más numeroso lo forman 2.964 personas con entre 110 y 129 netas, el 19,64 %. Les siguen 2.788 aspirantes con entre 130 y 149, el 18,48 %. Se trata de las franjas con mayor peso dentro del conjunto de resultados.

En el tramo de 100 a 109 netas se sitúan 1.234 personas. Entre 90 y 109 se contabilizan 1.120. En la franja de 80 a 89 aparecen 1.054. Entre 70 y 79 hay 1.010 candidatos.

Por debajo, 1.098 aspirantes obtuvieron entre 60 y 69 netas. Otros 960 se situaron entre 50 y 59. En el intervalo de 40 a 49 se registran 870 personas. Entre 30 y 39 se contabilizan 642.

En los rangos más bajos, 358 aspirantes lograron entre 20 y 29 netas. 151 se situaron entre 10 y 19. 25 obtuvieron entre 0,33 y 9. Además, ocho personas no superaron el 0, quedando fuera del proceso de elección.

El desplazamiento de la distribución hacia la parte alta confirma una mejora generalizada de resultados respecto a 2025 y refuerza la idea de un examen menos restrictivo que el anterior.

Récord absoluto en la prueba

La convocatoria deja la mejor nota de la historia del examen. La puntuación máxima ha sido de 188 respuestas netas, resultado de 192 aciertos. Se trata del nuevo récord histórico del MIR.

La número uno, Bianca Ciobanu, logra así la mayor calificación registrada hasta la fecha. La diferencia con el número diez asciende a 17,33 netas, la mayor brecha de los últimos años.

El contraste con 2025 es evidente. El aspirante que encabezó aquella convocatoria obtuvo 165,67 netas. La comparación subraya el impacto que puede tener la complejidad del examen en el resultado global.

Desde una óptica de planificación, la acumulación de puntuaciones muy altas puede tensionar el sistema de adjudicación, especialmente en especialidades con elevada demanda.

Baremo académico: una anomalía estadística

Frente al brillo del examen, los baremos académicos han mostrado un comportamiento inusual. El expediente universitario, que pondera un 10 % en la nota final, ha sido sorprendentemente bajo entre algunos de los primeros puestos.

La número uno presenta un expediente inferior a 6,75. Desde 2018, solo cuatro aspirantes entre los 100 mejores habían tenido un baremo igual o inferior a 7,50. El dato rompe con la tendencia habitual de perfiles con calificaciones académicas muy elevadas.

Además, solo en tres convocatorias el mejor aspirante con expediente inferior a 6,75 logró un número de orden por debajo del 1.000. En 2026, la situación adquiere mayor relevancia al afectar al primer puesto.

El fenómeno no se limita a un caso aislado. El número dos, con 190 aciertos, tiene un baremo ligeramente superior a 7,5. El número tres, con 187 aciertos, apenas supera el 8. Se observa así una desvinculación parcial entre expediente y resultado en examen.

No obstante, según expertos en preparación, el 60 % de los cien primeros mantiene un expediente de sobresaliente. Esto confirma que el alto rendimiento académico sigue siendo mayoritario, aunque con excepciones llamativas.

Impacto estratégico para el ecosistema formativo

Los datos introducen variables relevantes para academias, universidades y actores del sector. La fuerte subida en las notas y la caída relativa de algunos baremos pueden alterar la estrategia de preparación del MIR.

El examen parece ganar peso específico en la percepción de los aspirantes. La optimización del rendimiento en la prueba adquiere un valor decisivo en la ordenación final de plazas.

Para las facultades de medicina, el escenario abre un debate sobre la correlación entre evaluación universitaria y desempeño en pruebas nacionales altamente competitivas.

El MIR 2026 consolida un entorno de competencia intensa. Más aspirantes en la franja alta, un récord histórico y baremos atípicos redefinen el equilibrio entre expediente y examen. El sistema vuelve a tensionarse en un contexto donde cada décima puede determinar el futuro profesional.