images

La segunda entrega de la convocatoria de talleres de empleabilidad impulsados por Confederación Salud Mental España vivió la implementación de 17 proyectos en 11 regiones autónomas distintas. Esta iniciativa lucha por la inclusión en el trabajo, que no solo se considera un derecho fundamental para todos, sino que también debe ser valorado como un camino hacia la independencia y la percepción de pertenencia dentro de la sociedad.

Para la Confederación Salud Mental España, proteger los derechos y promover el bienestar integral de aquellos con problemas de salud mental impacta directamente en su calidad de vida. En esta línea de acción, mejorar la empleabilidad y la inclusión en el ámbito laboral es una prioridad dentro de la vida de estas personas.

El empleo, además de ser un derecho universal, es crucial para el desarrollo de la autonomía. Por tanto, el cierre de la segunda fase del proyecto "Desarrollo de competencias, sensibilización y apoyo en empleo para personas con discapacidades psicosociales y problemas de salud mental" marca un avance significativo en este campo. Los resultados de la convocatoria 2023-2024 han sido muy positivos.

Este movimiento busca mejorar la empleabilidad de aquellas personas con problemas de salud mental, comprendiendo mejor las necesidades de este grupo, establecer colaboraciones y fomentar redes de apoyo comunitario. Esta vez, la convocatoria recibió un total de 39 propuestas, de las cuales se implementaron 17. Dieciocho organizaciones participaron en el ciclo 2023-2024, representando a 11 regiones autónomas.

Resultados del proyecto

Los proyectos, llevados a cabo en el primer trimestre de 2024, se agruparon en tres categorías específicas y se distribuyeron de la siguiente manera: 

  1. Mejora de habilidades laborales y prelaborales (10 proyectos)
  2. Reforzamiento de habilidades digitales para aumentar la empleabilidad (7 proyectos)

Es importante destacar que la empleabilidad de todos no solo es un principio empático, sino también sostenible. Es necesario un entorno laboral adecuado y acogedor, donde la diversidad sea entendida como una fuente de riqueza para todos. Esto se refleja en la diversidad de participantes dento del proyecto. De los 191 participantes con problemas de salud mental, 80 fueron mujeres y 111 hombres, con una edad promedio de 37 años.

La formación se realizó de manera presencial, con una metodología participativa que se ajustaba al ritmo del grupo. También se ofrecieron tutorías individuales para reforzar conocimientos, resolver dudas y apoyar el proceso de aprendizaje. Además, las organizaciones proporcionaron acceso a dispositivos electrónicos e internet. Se ofrecieron 1,274 horas de formación, distribuidas entre 482 horas teóricas, 454 horas prácticas y 338 horas individuales. Pero eso no fue todo, porque también se realizó una evaluación de los contenidos para medir el nivel de habilidades adquiridas. La perspectiva de género fue algo reseñable, con el uso de lenguaje e imágenes inclusivos, prestando atención a la diversidad y accesibilidad en todo momento.

Nivel de satisfacción y logros

Para asegurar el máximo beneficio de aquellos con problemas de salud mental, se llevó a cabo una evaluación y así medir la satisfacción y la calidad de vida de los participantes con la formación recibida. La evaluación se realizó desde la perspectiva de los participantes y de las organizaciones ejecutantes. Los presentes expresaron un alto grado de satisfacción, con una calificación promedio de 4.88 sobre 5. Esto sugiere que estas formaciones son muy útiles para mejorar la inserción laboral de las personas con problemas de salud mental.

Por otro lado, de las 17 organizaciones involucradas, 16 participaron en la evaluación (un 94% de participación). La satisfacción general con la convocatoria fue de 4.68 sobre 5, mientras que la utilidad percibida fue de 4.46 sobre 5. En términos de resultados, el 95% de los participantes mejoraron sus habilidades y, por lo tanto, su empleabilidad. Además, el 9.9% obtuvo un contrato de trabajo, con un 5.2% de hombres y un 4.7% de mujeres. Es importante destacar que, según los datos más recientes del INE (diciembre de 2023), la tasa de desempleo entre personas con discapacidad es del 21.4%, 8.6 puntos porcentuales más alta que la de las personas sin discapacidad. Las personas con discapacidad psicosocial tienen una de las tasas de desempleo más altas.

El estigma sigue siendo una barrera real que afecta la vida de las personas con problemas de salud mental, limitando su acceso al empleo y haciéndolos especialmente vulnerables. Es esa complementariedad la que enriquece el aprendizaje y potencia nuestra misión. En este sentido, es crucial seguir promoviendo en el ámbito asociativo la importancia del empleo como motor para el desarrollo personal y el bienestar integral de las personas.