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La industria de la alimentación en España acelera su transformación hacia perfiles más saludables. Sin embargo, este proceso conlleva un uso masivo de alternativas tecnológicas para mantener la palatabilidad. Un reciente análisis sistemático revela que los edulcorantes bajos y sin calorías (LNCS) ya están presentes en 2.469 referencias comerciales.

Este dato procede de un trabajo liderado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red en su área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición. El documento ha sido publicado en la revista científica Journal of Food Composition and Analysis. Para su elaboración, los autores analizaron el etiquetado de productos que representan el 85% del mercado alimentario español. La recopilación de datos se realizó a través de NUTRIFEN, la base de datos gestionada por la Fundación Española de la Nutrición.

El auge de estos ingredientes responde directamente a las estrategias de las empresas para reducir los azúcares añadidos. Este escenario actualiza las tendencias que ya se apuntaban en los anteriores controles sectoriales de 2019 y 2021.

Los sectores con mayor penetración de aditivos

El despliegue de los LNCS no es homogéneo entre las diferentes categorías de gran consumo. El segmento de los refrescos, las aguas embotelladas y otras bebidas similares lidera la clasificación. Este grupo concentra el 36,65% de los productos que incorporan estas sustancias de forma autorizada por la Unión Europea.

La gran novedad de esta actualización radica en el segundo puesto de la lista. El sector de las barras de chocolate, la confitería, las coberturas dulces y los postres ha experimentado un crecimiento notable. Esta categoría aglutina ahora el 24,58% del total de artículos identificados con edulcorantes. Con este ascenso, el dulce desplaza a los zumos y néctares de frutas, que históricamente ocupaban el segundo lugar en los registros previos.

Predominio técnico y nuevas mezclas moleculares

Los fabricantes muestran preferencias claras a la hora de formular sus recetas. El compuesto no calórico con mayor tasa de penetración es el acesulfamo K, presente en el 58,24% de los artículos revisados. Le sigue de cerca la sucralosa, con un peso del 43,62% en los lineales. El podio de ingredientes lo completa el aspartamo, que aparece en el 32,28% de los casos analizados.

Más allá de los componentes individuales, la investigación identifica una transformación drástica en los procesos de desarrollo de producto. La práctica común en las fábricas actuales es combinar varios edulcorantes en una misma matriz alimentaria. La mayor parte de los bienes analizados cuenta con dos o tres LNCS de forma simultánea. Los expertos han localizado casos extremos que integran hasta ocho aditivos de este tipo en un solo producto.

Este modelo de multimezcla rompe con la dinámica industrial de hace quince o veinte años. En aquel periodo, las corporaciones apostaban de forma mayoritaria por un único edulcorante por artículo.

Perspectivas para el control del sector

La velocidad a la que cambian las recetas de los productos de gran consumo plantea retos importantes para los analistas. El primer autor de la investigación, Asier Léniz, destaca que estas variaciones demuestran la importancia de realizar una monitorización continua del entorno comercial alimentario. Los datos reflejan que las decisiones de sustitución de ingredientes modifican el mapa de la oferta en periodos de tiempo muy cortos. La industria química y alimentaria se enfrenta al desafío de seguir adaptando sus porfolios bajo una supervisión científica cada vez más estrecha.