El tratamiento de las heridas supone una elevada carga económica para el sistema sanitario español. Según los datos difundidos por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), el gasto anual alcanza los 5.113 millones de euros, con un coste medio de 2.808 euros por paciente.
El envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas están incrementando la presión asistencial. Ante esta situación, la Sociedad Española de Heridas (SEHER) reclama reforzar la prevención y detección precoz para reducir complicaciones, hospitalizaciones y costes.
Su presidente, Daniel Chaverri, ha aprovechado el Día Mundial de las Heridas, celebrado el 18 de octubre, para defender un cambio de modelo que permita intervenir antes de que las lesiones se agraven.
Las hospitalizaciones concentran el 73% del gasto sanitario
España registra más de 800.000 hospitalizaciones anuales relacionadas con heridas de difícil cicatrización, con un coste medio de 4.663 euros por ingreso.
En conjunto, estos episodios generan un desembolso aproximado de 3.753 millones de euros, equivalente al 73% del gasto total estimado.
La presión también afecta a Atención Primaria, donde se contabilizan alrededor de 6,3 millones de consultas médicas y 8,9 millones de visitas de enfermería vinculadas al tratamiento de heridas.
Estas cifras sitúan la prevención como una herramienta relevante para mejorar la eficiencia asistencial y reducir el consumo de recursos sanitarios.
Casi dos millones de personas presentan algún tipo de herida
El informe de Fenin estima que aproximadamente el 4,5% de la población adulta española padece alguna herida, lo que equivale a cerca de dos millones de personas.
Las lesiones crónicas afectan a 878.094 pacientes y generan un gasto anual de 2.117 millones de euros. Las heridas agudas alcanzan a 731.745 personas, con un coste de 2.670 millones, mientras que las inespecíficas afectan a 219.523 pacientes y representan 326 millones.
Sin embargo, estas estimaciones excluyen pruebas diagnósticas, dispositivos médicos, productos para el cuidado de heridas y medicamentos.
Al incorporar estos conceptos, el coste global podría acercarse a los 7.000 millones de euros anuales.
Pie diabético y úlceras por presión: lesiones prioritarias
Entre las heridas que requieren especial atención destacan las relacionadas con el pie diabético y las úlceras por presión.
Se estima que uno de cada cinco pacientes con diabetes desarrollará alguna herida en el pie durante su vida. Además, la mortalidad a cinco años asociada a estas lesiones alcanza el 49%, una tasa superior a la registrada en determinados tipos de cáncer.
Las úlceras por presión también representan un importante desafío asistencial. Afectan al 10% de los pacientes ingresados en residencias o centros sanitarios, aunque el 98% de estas lesiones pueden prevenirse.
Para SEHER, estos datos demuestran que muchas heridas no deberían asumirse como una consecuencia inevitable de la enfermedad o del deterioro físico.
La prevención, una oportunidad para reducir costes
Chaverri considera necesario avanzar desde un modelo centrado en el tratamiento hospitalario hacia otro que priorice la anticipación y la intervención temprana.
En el caso del pie diabético, por ejemplo, destaca la importancia de realizar una valoración adecuada ante pequeñas lesiones, en lugar de limitar la atención a su curación inmediata.
Este enfoque permitiría reducir complicaciones y optimizar los recursos sanitarios, además de mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La formación sanitaria, clave para transformar la atención
La capacitación profesional constituye otro de los aspectos prioritarios para SEHER.
Según Chaverri, los contenidos relacionados con las heridas tienen una presencia insuficiente en los estudios universitarios de Medicina y Enfermería, así como en la formación continuada.
Reforzar estos conocimientos facilitaría la identificación precoz de lesiones y una intervención más eficaz.
Ante el aumento de las enfermedades crónicas y el envejecimiento demográfico, la prevención y la formación de los profesionales se perfilan como elementos esenciales para avanzar hacia un modelo asistencial más eficiente.