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La Unión Europea se plantea reforzar su capacidad de atracción de ensayos clínicos con el objetivo de mejorar el acceso a la innovación terapéutica y consolidar su impacto económico. Un informe elaborado por Frontier Economics y difundido por la patronal farmacéutica europea EFPIA indica que un incremento del 11% en la investigación clínica permitiría sumar 35.000 pacientes a estos estudios.

El análisis señala que este crecimiento generaría 4.000 millones de euros adicionales al año para la economía europea, además de impulsar la creación de 18.000 empleos y evitar millones de días de baja laboral. La estrategia busca reforzar la posición del continente en el mapa global de la investigación biomédica.

El objetivo ha sido fijado por la Comisión Europea, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la red de agencias nacionales HMA. Las instituciones pretenden impulsar un ecosistema de investigación más competitivo y atractivo para la inversión farmacéutica.

Incremento del 11% y nuevos ensayos multinacionales

La meta comunitaria supone un aumento del 11% en el número de ensayos clínicos realizados en Europa. Según el estudio, este incremento implicaría la puesta en marcha de aproximadamente 500 ensayos multinacionales adicionales en los próximos cinco años.

El número anual de estudios pasaría de los 900 actuales a cerca de 1.000. Este crecimiento ampliaría el acceso de pacientes europeos a tratamientos innovadores en fases tempranas de desarrollo.

El aumento de la actividad investigadora se considera un paso necesario para recuperar competitividad frente a otros mercados internacionales. La ampliación de la base de ensayos permitirá reforzar la capacidad del sistema sanitario europeo para integrar innovación.

Impacto económico actual de la investigación clínica

El informe estima que los ensayos clínicos impulsados por la industria generan actualmente 35.700 millones de euros anuales en valor añadido bruto en el Espacio Económico Europeo. Esta cifra refleja el peso económico del sector en el conjunto de la economía.

Del total, 21.700 millones de euros proceden de la actividad directa de investigación clínica. Otros 3.600 millones corresponden a beneficios indirectos asociados a la I+D y 10.400 millones derivan de la mejora de la productividad laboral.

La investigación clínica evita cada año cerca de 26,9 millones de días de baja laboral, lo que contribuye a reforzar la eficiencia de los sistemas sanitarios y del mercado de trabajo.

El sector sostiene aproximadamente 165.000 empleos en Europa. De ellos, más de 45.000 son puestos directos en investigación clínica y más de 120.000 corresponden a efectos indirectos e inducidos en la economía.

Distribución geográfica y liderazgo en Europa

Alemania lidera el valor añadido directo generado por la actividad de ensayos clínicos, con más de 3.000 millones de euros. Le siguen Francia con 1.800 millones y Bélgica con 1.700 millones.

En términos de productividad laboral, Alemania también encabeza el ranking con 9,1 millones de días de baja evitados. Francia registra 4,8 millones y España 3,4 millones.

Entre enero de 2022 y enero de 2025 se autorizaron 8.521 ensayos clínicos en Europa. De ellos, 3.236 fueron multinacionales promovidos por la industria y 1.291 de carácter nacional.

Durante 2023, más de 315.000 pacientes participaron en ensayos clínicos industriales en el Espacio Económico Europeo, lo que confirma la relevancia de esta actividad en el sistema sanitario.

Pérdida de cuota global y necesidad de recuperación

A pesar del volumen actual, Europa ha perdido peso en el escenario internacional de la investigación clínica. La cuota europea en ensayos financiados por la industria pasó del 22% en 2013 al 12% en 2023.

En el mismo periodo, el número global de ensayos aumentó y la cuota de China creció del 8% al 18%. Este cambio en el equilibrio internacional ha impulsado la definición de nuevos objetivos para recuperar competitividad.

El incremento del 11% se considera un primer paso para revertir esta tendencia. El informe subraya que el aumento permitiría ampliar el acceso de pacientes a terapias innovadoras y reforzar la economía del continente.

Escenarios de crecimiento más ambiciosos

El análisis plantea dos escenarios adicionales con mayor ambición. Un incremento del 25% en ensayos clínicos permitiría recuperar los niveles de 2013, con 79.000 plazas adicionales para pacientes y 8.900 millones de euros más en valor añadido.

Un aumento del 50% alineado con el ritmo de crecimiento de Estados Unidos y China supondría hasta 158.000 plazas adicionales en ensayos y generaría 17.900 millones de euros extra para la economía europea.

Estos escenarios reflejan el potencial de la investigación clínica como motor de crecimiento económico, empleo cualificado e innovación sanitaria.

Beneficios sanitarios y acceso temprano a terapias

El informe destaca que los ensayos clínicos permiten a los pacientes acceder a terapias potencialmente transformadoras entre 10 y 15 años antes de su disponibilidad generalizada. Este acceso temprano mejora los resultados en salud y acelera la adopción de innovaciones.

La integración de la investigación en la práctica clínica habitual favorece decisiones terapéuticas más eficaces y un uso más eficiente de los recursos sanitarios. Además, beneficia también a pacientes que no participan directamente en los estudios.

El análisis sitúa estos beneficios en el contexto de iniciativas europeas orientadas a reforzar la competitividad en biotecnología y atraer inversión en I+D.

Refuerzo del ecosistema europeo de investigación

Desde la industria farmacéutica europea se subraya que incrementar la actividad investigadora aporta beneficios sanitarios y económicos. Un ecosistema sólido de investigación y desarrollo contribuirá a mejorar los resultados en salud, la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y el crecimiento económico.

El cumplimiento de los objetivos fijados por las instituciones comunitarias se considera el mínimo necesario para consolidar la posición europea en el ámbito de los ensayos clínicos. La capacidad de atraer investigación se perfila como un factor clave para impulsar la innovación terapéutica y el empleo científico.

La estrategia europea busca consolidar un entorno competitivo que favorezca la llegada de nuevos estudios y refuerce el papel de Europa como polo global de innovación biomédica.